jueves, 5 de marzo de 2009

Con gran éxito La Asociación Taurina “PEPÍN LIRIA” –Clausuró sus XI JORNADAS TAURINAS”

REDACCION.-

VÉLEZ RUBIO (Almería).- SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 2009.

En la sede de la Asociación Taurina “Pepín Liria”, de Vélez Rubio, sita en la Plaza de la emblemática Iglesia de la Encarnación, donde también se ubica la Casa Consistorial; el pasado sábado, con gran afluencia de aficionados y publico, se puso el broche de estas XI Jornadas Taurinas, organizadas por la Asociación Taurina “Pepín Liria”, que preside D. José Molina. Un año más, como es habitual, se contó con la colaboración del Ayto. de Vélez Rubio y de distintas empresas.


El Acto fue moderado por Pepe Castillo Abreu, siendo, Miguel Ángel Martos –Vcpte. de la Asoc. “Pepín Liria”- y Juan Frco. Martínez –Director del programa “El Burladero” de Canal Murcia- los que presentaron, respectivamente, a los auténticos protagonistas de la jornada, el matador de toros almeriense CURRO VIVAS y el rejoneador Pedro Hernández “EL CARTAGENERO”; ambos, repasaron sus trayectorias profesionales, dieron sus impresiones sobre el momento actual de la Fiesta y sus perspectivas para esta temporada.


Clausuró el Acto Dª. María Pérez Pérez –Concejal de Cultura del Ayto. de Vélez Rubio, reiterando que, desde el Ayto., se continuaría prestando apoyos a la Asociación y a estas Jornadas. Como es tradicional se entregaron los clásicos “Trofeos” a los intervinientes. Dentro del programa de actos, y como fin de fiesta, se contó con la actuación de Sánchez Molina, conocido interprete de canción española.












lunes, 2 de marzo de 2009

Impulso institucional a la Fiesta Nacional


Informa Melilla Hoy

Fue hace 15 años cuando la extinta Peña Taurina daba paso, tras su desaparición, a un nuevo germen asociativo entre los aficionados al Arte de Cúchares. Un grupo, entre los que se encontraban José García Pérez y Román Criado, -sus dos únicos presidentes hasta el momento-, creaba la Asociación Cultural Taurina “Los Medios” que el pasado martes celebraba sus primeros quince años de vida con una reunión a la que acudieron socios y amigos y en la que recibieron sus galardones como socios de honor, el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, por su incondicional apoyo, así como el titular de Turismo, Javier Mateo, por su labor en la consecución de la actual sede y magnífica sede en la Plaza de Toros y a los periodistas Salvador Ramírez y Ricardo Fernández “Riki”, en agradecimiento por su difusión del mundo del toro. Un acto, el del martes, en el que también se homenajeaba a los novilleros melillenses Pedro Guevara, Antonio Criado y Adolfo Ramos por su participación el pasado 9 de agosto en el homenaje a Pepe Marta.

La intención de Festejos es ofrecer a los aficionados al Arte de Cúchares en la Feria 2009 dos corridas de toros y una novillada con un cartel de jóvenes melillenses



La seriedad y rigurosidad que desde sus inicios ha tenido la asociación han hecho posible la creación de unas Jornadas Culturales de la Tauromaquia Ciudad de Melilla que gozan de reconocimiento nacional entre los amantes de del mundo del toro y en las que han participado en los festejos taurinos de septiembre primeras figuras del toreo como Francisco Ruiz Miguel, maestro de maestros, Uceda Leal o Manolo Sánchez y ponentes del prestigio de José Enrique Romero, el fallecido Francisco Cortés “Pacurrón”, Manolo Molés, rey del periodismo taurino o el sastre Pedro Algaba, personajes relevantes todos del denominado “arte de Cúchares” que fue un torero cuyo nombre era Francisco Arjona Herrera nacido en Madrid y muerto en la Habana (Cuba) en 1868. Se le considera uno de los más grandes conocedores taurinos. Nunca recibió una cornada en su dilatada carrera y sus aportaciones a la faena de muleta fueron considerables, siendo el primero en desarrollar el toreo por derecha de una manera uniforme y estilísticamente aceptada. Era un torero seguro con el estoque y, si bien sus detractores le criticaban el ser vanidoso y ventajista, su arte ha superado las críticas y aún hoy se conoce al toreo como "el arte de Cúchares".

A raíz del aniversario de “Los Medios” la afición melillense ha recibido un nuevo respaldo institucional al declarar Juan José Imbroda, que mientras continúe como presidente de la Ciudad no faltará en la “Mezquita del Toreo” la “Fiesta Nacional”, -de la que dijo que “por algo se llamará así”-, una decisión tan respetable como la opinión que emiten los detractores de las corridas de toros.

Imbroda ha adelantado que Festejos trabaja actualmente en la contratación de Enrique Ponce para una de las dos corridas de toros que se quieren organizar en las fiestas patronales de 2009. Junto a Ponce, para muchos uno de los mejores toreros españoles, podrían actuar Manzanares hijo y Matías Tejela. La segunda corrida de toros prevista y que sería otra de las novedades para esta Feria 2009 incluiría a los matadores Luis Miguel Encabo y David Mora, triunfadores en los últimos años, que actuarían junto a un rejoneador en un espectáculo mixto. Además se ha previsto una novillada con la participación de los melillenses Ramos y Goy y un tercero por determinar. Toda una gama de festejos taurinos que hará, sin duda, las delicias de los aficionados de esta ciudad, donde todo aquello que tenga relación con la tauromaquia goza de una gran y consolidada tradición.

Belmonte, el torero ilustrado

ANTÓN CASTRO. Heraldo de Aragón. Zaragoza



LITERATURA Y TOROS



Manuel Chaves Nogales publicó en 1935 un conjunto de reportajes sobre el diestro de Sevilla, toda una "biografía novelada", una "novela de la realidad" y una "novela vivida". Libros del Asteroide reedita esta narración magistral.
Manuel Chaves Nogales (1897-1944) era uno de los grandes periodistas españoles de la preguerra.

No es exacto decir que Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897-Londres, 1944) sea un olvidado. Ha sido glosado y reivindicado por autores tan diferentes como César González-Ruano, Félix de Azúa, Javier Marías y Andrés Trapiello. O por el zaragozano Ignacio Martínez de Pisón, que lo ha incorporado con dos textos a los relatos de la antología 'Partes de guerra' (RBA, 2009). Desde hace algunos años, se suele decir que su biografía 'Juan Belmonte, matador de toros' (1935), que rescata ahora Libros del Asteroide, 17 años después de la reedición de Alianza Editorial, es una de las mejores que se han escrito en las letras españolas en todo el siglo XX. Ese libro nació de una sugerente experiencia: Chaves Nogales era un formidable reportero, hijo de periodista, y en los años 30 quiso realizar para 'Ahora' un conjunto de textos que arrancaban de esta pregunta: "¿Recuerda usted cómo era la vida en España en los principios de siglo?".

Una de las celebridades a las que consultó fue al gran matador Juan Belmonte (1892-1962), un hombre que se había hecho a sí mismo, y se quedó hechizado por la riqueza pintoresca de sus recuerdos. Manuel Chaves Nogales publicó a lo largo de 25 entregas, entre junio y diciembre de 1935, en 'Estampa', el fruto de sus conversaciones, el recuento de un sinfín de experiencias, en las que Belmonte, en primera persona, narraba su vida. Su vida, sus pensamientos, sus zozobras, y contaba, como si fuera un pícaro o superviviente del hambre, del miedo y de la muerte, una auténtica novela de la realidad, una falsa autobiografía, un texto brillante que posee hondura, rasgos de ficción, ritmo, un texto que rezuma modernidad. La pieza, de poderosa escritura, es una confesión, es una biografía novelada, sin duda, y es un autorretrato donde conviven el periodismo y la penetración psicológica propia de la novela.

El libro es pródigo en anécdotas, en detalles chocantes, en revelaciones, pero Chaves huye de lo sensacional y de lo episódico, y construye un poderoso friso de vida y de humanidad.

Manuel Chaves Nogales, que aspiró la fragancia de las prensas y las linotipias desde que tenía catorce años, dijo que su oficio consistía en "andar y contar la vida". Entre él y Belmonte se produjo ese milagro químico de la comunicación y la confianza. Y así, el periodista y novelista adoptó la voz del matador. Belmonte cuenta la hambruna familiar, la diversa y miserable suerte de sus hermanos, evoca a su padre quincallero, y cuenta cómo, desoyendo los ruegos familiares, se fue inclinando hacia las capeas y jugándose la vida a la luz de la luna en el campo. Dentro de esa existencia rebosante de patetismo, en la que ni siquiera resalta su valor taurino, siempre controvertido por otra parte, cobra especial importancia su amigo Calderón, que es como el hombre que siempre le estimula, que cree en él, que le empuja y le busca corridas. La narración, digna de la mejor picaresca, insiste en la forja de un destino ante un sinfín de adversidades.


Llanto por Joselito el Gallo


Nadie confiaba en exceso en él. Viajaba de tren en tren, y anduvo de aquí para allá, zascandileando, para convertirse en matador. Antes de tomar la alternativa de torero, vivió una importante pasión con una mujer casada, a la que le dedica hermosas y románticas páginas, y luego triunfó ya en Valencia y Sevilla. Poco después, este lector voraz sería saludado en las tertulias de grandes personajes como Sebastián Miranda, Pérez de Ayala, Julio Antonio, Romero de Torres o Ramón M. del Valle-Inclán. Este, cuando empezaron a llegar sus primeros éxitos de novillero, le dijo: "Juanito, no te hace falta más que morir en la plaza". Belmonte respondió con humor: "Se hará lo que se pueda". Encauzado hacia el triunfo, pasó por distintos períodos: en 1915 sintió la tentación de suicidarse y tenía una pistola encima de la mesilla de noche, vivió una rivalidad dura con Joselito el Gallo, a quien le tenía un enorme cariño y respeto, y cuando le dijeron que lo había matado un toro, en 1920, no se lo podía creer. "Lloré como no he llorado nunca en la vida", dice.

Antes ya había escrito: "El Juan Belmonte de aquel tiempo era una creación mítica de sus paisanos". Participó en giras, se casó en México, eludió y asumió la fama como pudo, con entereza y dignidad, y ganó mucho dinero que le sirvió para mejorar la situación de sus hermanos y para adquirir un cortijo con parrales, 'La Capitana', con el que pudo cumplir un viejo sueño: convertirse en ganadero. Cuando llegó la II República, padeció en carne propia la revuelta y las amenazas contra sus propiedades, que tenían algo de rasgo decisivo en la construcción de su personalidad: eran la modesta ostentación de alguien que se había hecho a sí mismo, que quiso callejear, montar a caballo y huir del pánico a la muerte.

En 1962, 18 años después de la muerte de Manuel Chaves Nogales en Londres en 1944 a consecuencia de una peritonitis, se suicidó de un disparo de pistola, probablemente herido de angustia por un amor tardío, otro "avasallador enamoramiento". Pero esa es otra historia.